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  • Manuel Ochoa

El futuro de México


Somos jóvenes y somos el futuro de México, pero no nos hemos dado cuenta de que también somos el presente. Lo que hagamos hoy repercutirá mañana. Debemos darnos cuenta de la enorme responsabilidad futura que tenemos que cargar por las decisiones que tomemos hoy en lo personal, académico y obviamente como ciudadanos de este gran país.

No necesitamos esperar a crecer para empezar a actuar. Vivimos en un mundo muy diferente al que vivieron nuestros padres, tenemos tecnología que nos facilita la vida pero que a la vez nos ha hecho más distantes de nuestra realidad, es más fácil comunicarnos pero cada vez más difícil escuchar a quien tenemos enfrente.


Vivimos nuevos paradigmas y nuevos retos, la situación económica mundial es compleja, somos más y hay menos empleos, hay mucha crítica pero pocas propuestas. Existe un importante distanciamiento entre lo que somos y lo que queremos ser, destruimos pero hemos dejado de construir, utilizamos nuestro tiempo en distracciones que no nos llevan a ningún lado.


Concentramos nuestros esfuerzos en malgastar nuestro tiempo viendo y pensando banalidades. Tendemos a dejar de saludar, abrazar y sonreír, nos atrevemos a decir “te quiero” al que está a lejos de nosotros pero no podemos abrazar al que se encuentra a nuestro lado. Dejamos el amor real por el amor virtual.


Es difícil pensar que podremos mejorar nuestra sociedad si seguimos por el mismo camino, es complicado ver el nacimiento de nuevos líderes que nos lleven a la creación de un mejor mundo en donde valoremos a todos por lo que son y no por lo que tienen.


Es fácil quejarse y criticar, pero los reto a proponer y a unir. Dejemos de perder el tiempo en banalidades, si queremos dejar huella en este mundo, levantémonos de nuestros asientos y actuemos. Existen muchas vías para hacerlo, desde participar activamente en nuestro entorno, hasta informarnos objetivamente del acontecer nacional y transmitir esa información para tomar decisiones bien fundamentadas.


Se acerca la enorme oportunidad de despertar como la generación que hará brillar de nuevo este gran país. Debemos estar conscientes que tenemos la capacidad de lograrlo, de dejar de hacer las cosas como siempre lo hemos hecho y dar paso a nuestra creatividad, al emprendimiento y a la innovación.


Los jóvenes también somos capaces de generar alianzas por el bien de México. Demostremos que la sequía de liderazgo terminará en nuestro país, y que la partidocracia no deberá detenernos en nuestro camino por transformar una nación entera.

Muchos pensarán que somos demasiado positivos, que no podemos transformar la sociedad en que vivimos, pero los que se han atrevido a pensar que pueden cambiar el mundo, son los que realmente lo hacen.


La política debe servir para sumar y no para dividir, nuestro estancamiento político es completamente superable si anteponemos los intereses del país sobre intereses personales. México somos todos, desde el campesino hasta el empresario con corporativos mundiales. Todos tenemos intereses, pero podemos unirlos por un mejor país.


Debemos escoger la esperanza sobre el miedo. Somos muchos más los que queremos tener una vida en paz que los que quieren difundir miedo a través de la violencia. Podremos ser criticados al tratar de construir un sueño, pero no debemos dejar de intentarlo. Porque tenemos generaciones enteras por delante, este es el momento de derribar esas barreras para vivir una vida con éxito, una vida en felicidad.


Seamos los jóvenes hombres y mujeres que fuimos capaces de transformar nuestra realidad positivamente. Seamos los que no nos conformamos con vivir en el país en el que estamos, sino que trabajamos para construir el país que deberíamos tener. Unidos, personas ordinarias pueden hacer cosas extraordinarias.


Artículo publicado el 2 de Febrero del 2012 en el periódico Excelsior

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